El compromiso de la Unión Europea (UE) es crear más y mejor empleo. Para ello, es necesario reforzar la relación entre los Estados miembros, las autoridades regionales y locales, los agentes sociales, la sociedad civil y, sobre todo, los ciudadanos. Para crear más y mejores puestos de trabajo en un mundo en constante evolución, es necesario ir más allá en cuanto a investigación, innovación y sociedad de la información. Y lo más importante, la UE debe invertir en su recurso más valioso: sus ciudadanos. Presentación del Fondo Social Europeo (FSE).

El FSE es el principal instrumento con el que cuenta la Unión Europea para invertir en las personas. El FSE apoya la creación de empleo y ayuda a las personas a mejorar su formación y sus capacidades, mejorando con ello sus expectativas laborales. EL FSE invierte más de 10 000 millones de euros al año en todos los Estados miembros, lo que equivale a más del 10 % del presupuesto total de la Unión Europea.

El FSE formó parte del Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea de 1957. El objetivo entonces era promover el empleo y aumentar las oportunidades para los trabajadores. Cincuenta años después, el empleo continúa siendo la máxima prioridad. Los esfuerzos europeos han evolucionado para poder afrontar nuevos retos y ofrecer mejores oportunidades a todos sus ciudadanos.

Para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, Europa debe crear más puestos de trabajo, y alcanzar una tasa general de empleo del 70 %, del 60 % para las mujeres y del 50 % para las personas de edades comprendidas entre 55 y 64 años.

Para mantener el nivel competitivo en un mundo tan globalizado, la población activa de Europa necesita unas capacidades y adaptabilidad considerables.

Europa trabaja para crear puestos de trabajo de mejor calidad en una sociedad global, basada en la igualdad de oportunidades para todos.

Las oportunidades de empleo son necesarias para quienes buscan su primer puesto de trabajo, y para ello los jóvenes necesitan una formación adecuada. El FSE ofrece ayudas a las personas que, por su parte, desean reanudar su vida laboral, como los padres que han interrumpido su carrera para dedicarse a sus hijos o a estudiar.

También se presta una especial atención a las personas con riesgo de ser excluidas del mercado laboral, en particular:

  • las personas con discapacidad,
  • los inmigrantes
  • las minorías,
  • otros grupos desfavorecidos.

Para encontrar soluciones a los nuevos problemas hacen falta nuevas ideas, nuevas tecnologías y nuevos productos. Debemos replantearnos el modo de trabajar y conciliar la vida laboral con la personal y familiar. Para ello, la colaboración de todos es fundamental, tanto a nivel local como regional, sin olvidar la colaboración entre los Estados miembros (cooperación transnacional).

El FSE apoya esta cooperación, que sirve de trasfondo al intercambio de buenas ideas y al desarrollo de los métodos adecuados.